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Madretierratarot | Mamá Venado
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Tierra-Semillas y cristales

 

Es la cuarta biblioteca que se abre para este camino de evolución. Aquí se encuentran los códigos de la tierra, de los cristales y las semillas, es el aprendizaje de las hierbas. Los desafíos se presentan a través de la enfermedad, la avaricia, el egoísmo, el desprecio.

Lo puedes ver en las formas de los cristales, en los surcos de una hoja, en el vibrar de la tierra, en los colores y sabores de las frutas, en el sonar de un tambor.

Es uno de los nutrientes principales en la vida humana, lo ingresas a través del alimento.

 

En un tarot convencional serían las de oros o discos, elijo representarlas a través de semillas y cristales porque siento este elemento más acorde para las energías, los cristales son los seres más antiguos de la tierra guardan saberes desde el principio de los tiempos, son grandes compañeros medicina y las semillas son la fuente de la alimentación, pero fundamentalmente porque quien le da vida a este elemento es la tribu de Mamá Venado.

 

Siempre guardo en todos mis bolsos y carteras una pequeña bolsita con semillas, un cuarcito y algunas moneditas. Para activar la abundancia en el hogar sugiero un altar con estos elementos, siempre tener frutas y verduras frescas y para ritualizar la abundancia económica, partir una manzana por la mitad perpendicularmente de manera que su centro forme una estrella de cinco puntas y colocar dentro un billete que comience en uno y termine en cero, doblado en cuatro. Ata la manzana con una cinta dorada pidiendo “que lo que tienes sea multiplicado millonésimas veces, en armonía divina”, úntala con miel y entiérrala agradeciendo a la gran Madre porque tu rezo ya fue escuchado.

 

El elemento que lo rige es la tierra, concreción, dinero, materia, riquezas, generosidad, abundancia, plenitud, trabajo.

La Tribu que le da origen es semilla- cristal de  Mamá Venado.

 

 

 

Mila, en busca de las piedras de colores

 

La tribu cristal había tenido un año duro, de mucha escases y de definiciones sociales, los primeros días de otoño los hombres salieron, con esperanzas de cambio, en busca del gran búfalo, pero este no apareció y  volvieron con las manos vacías…lograron apenas unos conejos y algunas ratas silvestres.

El invierno frío llegó, el hambre fue la sombra de la tribu, y pronto las pestes se aprovecharon de la situación.

(2 de semillas)

Aquella noche la joven Mila soñó con un Gran Venado dorado en lo alto de la montaña éste golpeaba el suelo y miles de piedritas de colores caían y todo desaparecía en un vibrante color verde.

Al despertar contó el sueño al consejo de ancianos quienes reunieron a dos de los mejores cazadores y les transmitieron el mensaje.: “más allá de la montaña, los espera el gran venado, el alimento que va a salvar la tribu…

Los cazadores estaban listos para el viaje cuando Mila se presentó ante el consejo y pidió ir ella también. Nunca antes una mujer había salido de la tribu y tampoco ninguna mujer había cazado, pero tampoco antes los cazadores salían en pleno invierno. Mila era el canal para atrapar al venado. Ella sería la guía… los hombres aceptaron su parte y emprendieron el viaje más allá de las montañas.

(3 semillas)

Los primeros días de viaje fueron los más difíciles, el viento helado, la escasa comida y el gran venado dorado se había alejado de los sueños de Mila, pero lo más duro fue el rechazo y el abandono de los hombres hacia ella sólo por ser mujer, se burlaban y la obligaban a dormir lejos de ellos y el fuego.

(4 de semillas)

La quinta noche Mila ¡por fin soñó! El gran venado dorado brillaba contra la luz de la luna y golpeo el suelo con sus cascos y el mismo se abrió y se tragaba todo lo que tenía adelante…Mila se asustó y despertó y todo lo que tenía adelante era realmente tragado por la Madretierra, (5 de semillas) escucho gritos y saltó y tomó del brazo a uno de los cazadores y con una fuerza desconocida de un sólo tirón logró rescatarlo del abismo! Buscaron al otro cazador pero nunca lo encontraron.

Juntos continuaron el viaje, las diferencias se borraron lamiéndose las penas y las heridas, cobijándose uno al otro, que eran lo único que tenían

(6 de semillas).

Aquellas noches la Gran Madre Venado volvía a los sueños de Mila y siempre estaba preñada, se la veía radiante, y con la panza grande a veces pastaba, a veces descansaba pero siempre brillaba (7 de semillas) cuando Mila despertaba se sentía esperanzada y con ánimos.

Una mañana despertaron y se dieron cuenta que estaban cerca de una tribu, a lo lejos se observaba la toldería activa. Fuego, comida, agua, comunidad, estaban salvados. (8 de semillas)

Fueron bien recibidos! Nutridos y descansados se presentaron ante el consejo de ancianos, a quienes les relataron lo sucedido en su tribu y los sueños de Mila.

Cayendo la tardecita, los ancianos  condujeron a la pareja hacia la campiña y allá a lo lejos divisaron una manada de venados con sus primeras crías de la primavera. Uno de los ancianos tomo la mano de Milo y le entregó una bolsa de cuero con muchas piedritas de colores, las mismas que caían en los sueños de la Gran Madre Venado (9 de semillas).

Los jóvenes viajeros volvieron victoriosos a su tribu, la Gran Madre Venado fue venerada y honrada por todos, la tribu aprendió a sembrar y cosechar su alimento.

En el otoño los hombres ya no salían a cazar, ahora celebraban la cosecha junto a sus mujeres (10 de semillas).