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Madretierratarot | Gran Madre Ballena
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Agua Caracolas

Es la segunda biblioteca que se abre para este camino de evolución. Aquí se encuentran los códigos del agua, es el aprendizaje de las emociones, la vida misma, la confianza, el amor universal. Los desafíos se presentan a través del dolor, la confusión emocional, la idolatría, la fantasía, el narcisismo, el abuso.

Lo puedes ver en los canales naturales de agua, las olas, el rocío, la lluvia, las lágrimas, los movimientos de la luna, en el vientre de una madre, en los abrazos, besos, caricias (cada demostración de afecto). En Perú, tierra sagrada hay sacerdotisas que leen el agua.

Es otro de los nutrientes principales en la vida humana, lo ingresas a través del agua que bebes, de las plantas que consumes y cada vez que el agua roza tu piel.

 

 

En un tarot tradicional serían las copas. He elegido representarlas con caracolas con agua, porque estas han sido herramientas sagradas para los ancestros de todo el mundo donde hubiese agua, las caracolas representan la femineidad, el útero sagrado, el amor más puro, un tronar de caracolas moviliza las células más profundas del cuerpo abriéndolas en amor. Le da vida a este elemento la Gran Madre Ballena de la tribu cetácea.

 

Toma una caracola grande, llévala al oído y te traerá guardado los movimientos del mar en su interior, deja que este te envuelva, siente la tranquilidad y el amor recorriendo tu cuerpo.

Despierta tu corazón y tu centro de creación (útero o próstata)

Si alguno de estos centros están desequilibrados te invito a que coloques una vasija de caracolas con agua justo a su altura debajo de tu cama, en tres semanas verás su transformación.

 

El elemento que lo rige es el agua, emociones, sentimientos, amor, sensibilidad, alegría, compasión, encuentros.

Aguamarina, un hechizo de amor

 

Aquella mañana de primavera sonó la caracola con un sonido intenso y candente que hizo vibrar el corazón de Aguamarina, era luna creciente y se celebraba la llegada de los cetáceos a las cercanías para tener sus crías, otras tribus desde lejos venían para una maravillosa fiesta.

Aguamarina estaba encargada de la comida, su madre,  su abuela y todas las mujeres de su familia, habían cocinado para el festival antes de casarse y a ella le tocaba lo mismo…

La comida se preparaba en ritual y varios días antes se recolectaban los ingredientes, era una ardua tarea pero Aguamarina era feliz haciéndola, ella tenía un propósito  personal en aquella comida, manifestar el amor, preparó el hechizo con mucho cuidado y respeto, como le enseñaron sus ancestras, puso en ello todo de sí misma, si allí se encontraba su hombre, este se quedaría plenamente enamorado de ella.

Y así fue como Janu, un joven de la tribu de las islas del sur, comiendo uno de los sabrosos platos preparados, quedó en estado de trance por unos minutos.

Janu sintió como todo a su alrededor se daba vueltas, como lo inundaba un suave olor  que penetraba por sus narices, que en su boca se volvía agua y en su vientre mar; sus vellos se erizaban y su pensamiento se turbaba, de golpe sus músculos se volvían flojos y su corazón latía con intensidad, camino sin sentido hasta encontrar a Aguamarina, de solo mirarse ella supo que su propósito dio resultado, esa noche sus cuerpos se descubrieron y sus almas se reencontraron, a orillas del mar donde la Gran Madre Ballena cantaba una serenata al amor (2 de caracoles).

Ambos se presentaron frente a sus tribus y la pareja fue celebrada con alegría y disposición (3 de caracoles).

Janu debía quedarse en la isla mientras los suyos volvían por los regalos y las dotes para la familia de la novia. Los días de enamorados transcurrían en arrumacos e historias de magia y medicina de las mujeres de la familia de Aguamarina, al principio Janu lo tomó con escepticismo, pero su familia era supersticiosa y tenía temor de la magia de las mujeres, y comenzó a dudar si estaba enamorado o era resultado de un hechizo (4 de caracoles).

Fue Aguamarina misma quien le contó que había hecho un hechizo a la comida para que el amor se manifestara, le explicó que si esto no era amor simplemente nada hubiese pasado entre ellos, pero ya Janu no podía escuchar nada, el miedo lo cegó de tal manera que la ira brotaba por sus ojos (5 de caracoles) solo tomo una barcaza y navegó hacia su isla, solo quería alejarse de la hechicera.

Aguamarina quedó enjuagando sus lágrimas con la espuma del mar,  con dolor pero sin culpas, segura de lo vivido y sentido (6 de caracoles).

Al ver que pasaba el tiempo y su amado no volvía, Aguamarina se dispuso a cocinar esta vez una ofrenda para la Gran Madre Ballena, puso lo mejor de sí y a la luz de la luna se fue al mar y lo elevo en señal de oración y hablo al espíritu de la Gran Madre, agradeció la bendición de su amor; pidió luz para el corazón de Janu y calma para atravesar la tormenta y entregó su ofrenda en la ola más grande del mar para que lo llevara hacia las profundidades mismas, al corazón de la Gran Madre (7 de caracoles)

La noche oscura llegó y el dolor emocional se hizo carne en el cuerpo de Aguamarina, la espera la hizo dudar de sí misma, de Janu y de la existencia del amor, el mar parecía haberse mudado a sus ojos, y ya nada se veía claro (8 de caracoles)

Una mañana donde las fuerzas parecían haber abandonado a Aguamarina, el alboroto de la tribu la despertó de su letargo, cuando se acercó a la orilla del mar, su corazón comenzó a palpitar con fuerzas, 3 barcazas de la tribu de Janu se acercaban, adornadas con guirnaldas de flores y música en señal de buen augurio.

Janu fue el primero en desembarcar y corrió a los brazos de Aguamarina, la besó largo y sabroso y cuando pudo hablar solo le dijo: ¡¡¡ gracias por pedir que este gran amor entre ambos se manifieste!!! Si aún me aceptas deseo vivir mi vida junto a ti (9 de caracoles).

La celebración de la unión fue una de las más recordadas en ambas tribus. Aguamarina y Janu todos los años preparan juntos la comida y la entregan a la ola más grande en el mar, para agradecer a la Gran Madre Ballena la bendición de su amor. (10 de caracoles)