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Madretierratarot | Mamá Jaguar
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Fuego Antorchas

Es la tercera biblioteca que se abre para este camino de evolución. Aquí se encuentran los códigos del fuego, es el aprendizaje de la fuerza creativa, del alumbramiento, de la luz y la oscuridad, de la fe, de la pasión. Los desafíos se presentan a través de la ira, la rabia, los impulsos desequilibrados, las acciones sin sentido, la violencia.

Lo puedes ver en las formas de las llamas de un fuego, en los rayos del sol, en las sombras de la llama de una vela, el calor de las manos al frotar, la pasión entre dos seres, la energía que te impulsa.
Es otro de los nutrientes principales en la vida humana, lo ingresas a través de la acción, el deporte, la caminata, en la alquimia sagrada, hacer lo que te apasiona, crear.

En el tarot tradicional las antorchas serían los bastos, pues aquí es igual solo le agregue la llama, el fuego.
Siento que las antorchas representan estas energías mostrando su luz, su intensidad, su fuerza, un fuego encendido puede transformar lo que se acerque a él, lleva luz donde hay oscuridad.
Le da vida a este elemento la tribu felina de Mamá Jaguar.

Enciende un fuego si puedes o una vela, cuando estés confundido, sólo déjate llevar por el movimiento de sus llamas, deja que la luz ilumine los pensamientos, cuando desees iniciar un camino, una acción enciende un fuego, aliméntalo con resinas sagradas u hierbas sagradas, puede ser con copal, chocolate, puedes alimentarlo con hojas de coca o tabaco, a mí me gusta usar hierba mate, que también representa los inicios. Y Observa como cada vez que lo alimentas el fuego se aviva, chispea, respíralo, abre la boca y aspira su energía (a una distancia prudencial para no quemarte), ingresa esa energía en ti, pide la fuerza y la iluminación para el camino que estas emprendiendo. Recuerda salir al exterior y darte baños de sol, dejando que entre por el coronario y recorra la medula espinal hacia el coxis, nutriendo cada órgano, cada célula de tu cuerpo.

El elemento que lo rige es el fuego, pasión, energía activa, inicios, luz, movimiento, actividad.

Oruk, Corazón de jaguar

 

Detrás de los montes apareció mamá Jaguar cauta, sigilosa, segura, olfateó y encontró lo que buscaba, un niño regordete y colorado, se movió en busca de sus mamas y ella como Gran Madre se hecho a nutrir. Durmieron ambos calmos y satisfechos.
Era la primer luna llena del otoño y ella sabía que pronto llegaría el invierno junto a la escases y no podía conservar al cachorro humano, por lo que entrada la nochecita mama jaguar tomo entre sus dientes al niño y recorrió el mismo camino que hace días hacía y llegó a una casita humilde y cálida, allí en la puerta deposito con cuidado su tesoro más preciado. Lo observó y  con suavidad pero firmeza rasguñó la piel sobre el corazón del niño.
En silencio y sin mirar hacia atrás, se escondió en la espesura del bosque para observar que sucedía.
Ante el rasguño el niño lloró y llamo la atención de los habitantes de la casa. (2 de bastos)
Muchas lunas llenas pasaron y Oruk crecía junto a la pareja que lo rescató aquella noche de otoño, era una familia feliz.
Sus padres todos los años al celebrar su encuentro le contaban que él era un niño jaguar, que llevaba la marca de la Gran Madre en su corazón y que esto lo hacía un niño muy afortunado, seguramente un día la madre volvería por él para que cumpliese su misión. Oruk siempre escuchaba atento y siempre aseguraba que el jamás se alejaría porque el pertenecía allí junto a sus amados padres. (3 de bastos)
El día que Oruk cumplió 14 años soñó por primera vez con la Gran Madre, y así siguió soñando por varias noches más, la madre jaguar rondaba por la casa y Oruk la miraba escondido, se despertaba con gran ardor en la cicatriz del corazón, la familia sospechaba que había llegado el momento.
Un caluroso día, mientras Oruk recogía leña, la Gran Madre se presentó ante él, con solo mirarse Oruk recordó haber sino nutrido por ella, sus juegos y sus cuidados, supo que lo venía a buscar. (4 de bastos)
Oruk rompió a llorar de angustia, que sería de sus padres viejitos sin él, no podría mantener la promesa de cuidarlos hasta la muerte, mamá Jaguar lo lamió y reconfortó entre sus patas y pronunció sus primeras palabras: _dejarás a tus padres por un bien mayor, tu destino te espera, yo cuidaré de ellos hasta que vuelvas_ (5 de bastos)
Oruk regresó junto a sus padres les explicó lo vivido y les prometió regresar lo más pronto posible, y preparó sus pertenencias para el viaje. Su padre que era herrero, hacía mucho tiempo le tenía preparado un regalo, era un cuchillo sin mango en forma de rayo muy afilado, dijo que el sabría cómo y cuándo usarlo, le contó que el día que Oruk llegó a la casa, la gran Madre se presentó en sueños le habló de su llegada y le pidió que forjé esa herramienta y que se la dé el día de su partida, y así él lo estaba cumpliendo. (6 de bastos)
Oruk camino junto a la Gran Madre durante días mientras ella le recordaba su origen, la nación de Oruk fue atacada por una tribu salvaje y depredadora el día en que su madre, la compañera del rey, lo estaba pariendo, pero mientras la batalla se libraba mamá jaguar lo rescato. Su familia  fue muerta y la nación esclavizada. Durante todo este tiempo los depredadores usaron los esclavos para atacar y saquear otras tribus. La nación estaba ya desahuciada sin fuerzas llevaban años esperando que se manifieste la llegada del señor del rayo, un hombre fuerte, decidido, con el cabello del color del fuego con la marca del jaguar en el corazón y un rayo en la mano pero ya ni creían que existiera. Era tiempo que Oruk recupere su lugar de guía y restablezca el orden y la confianza de su nación.
Oruk se presentó sin mediar ante el rey salvaje exigiéndole se le devuelva su lugar y se retiren de su nación. El rey rio a carcajadas frente a las exigencias del muchachito pero cuando quiso poner sus manos encima, Oruk saco su rayo, elevó su brazo hacia el cielo y convocó la energía de la madre jaguar y un gran rayo de fuego surgió de él destrozando todo a su alcance. Luchó sólo al principio con cientos de hombres salvajes,
la batalla comenzó cuando se unió su nación al reconocer al hombre de fuego.
Los esclavos eran miles mientras los salvajes eran cientos, recuperada la esperanza, los esclavos recuperaron sus fuerzas y ganas de luchar y bajo la guía de Oruk lograron la liberación. (7 de bastos)
Los salvajes huyeron y muchos murieron, la batalla fue un triunfo y la nación recuperó a su rey y a su héroe. La reorganización fue ardua pero en perfecta armonía, Oruk asumió el compromiso de guiar a su pueblo y esto requirió más tiempo del pensado, volver a su hogar de crianza se retrasaba. La madre jaguar observaba su cachorro orgullosa. (8 de bastos)
Oruk regresó en busca de sus padres adoptivos como rey y héroe, con la herramienta para convocar al fuego que le había regalado su papá. Al llegar se encontró con ancianos incapaces de reconocerlo ya entregados a su próxima muerte, aun así le contaron al rey desconocido que tenían un hijo que era un hombre de fuego, que era un valiente héroe que pronto volvería. Murieron pronto sin reconocerlo pero amándolo y esperándolo. La Gran madre volvió a los montes y desde allí siguió cuidando a su tribu. (9 de bastos)
Oruk regresó a su tierra natal, vacío y triste, sintiendo que no había logrado su propósito final. Le resultaba pesado el gobierno de su nación, y se obsesionaba con estructuras de defensas, guerreros entrenados y todo extranjero era sospechoso de ataque.
Nunca pudo disfrutar de sus logros con alegría. (10 de bastos)